Adriana López en el ciclo Las primeras raíces del INBAL

Información y foto tomada del boletín de la Coordinación Nacional de Literatura del INBAL.

«La poesía es una voz libre que se teje, hila y colorea”, expresó la poeta, traductora y antropóloga tseltal Adriana López, al participar en el ciclo Las primeras raíces. Literatura en lenguas originarias de México en la Sala Adamo Boari del Palacio de Bellas Artes.

Organizada por la Secretaría de Cultura, a través del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), la actividad se enmarca en el Año Internacional de las Lenguas Indígenas, actividad en la cual la autora del libro Jalbil K’opetik/Palabras tejidas (2005) señaló que le gusta escribir en su lengua natal porque le trae a la memoria los recuerdos y las palabras de sus ancestros.

Comentó que al igual que otras lenguas, la tseltal es metafórica por naturaleza, como se advierte en sus textos Xpulpun Sbek’tal Jch’ul Me’tik / La Luna ardiente (2009), Naetik/Hilos (2011), Ma’yuk Sti’ilal xch’inch’unel k’inal / Silencio sin frontera (2011) y ¿Buch’u snainoj li vitse? / ¿Quién habita esta montaña?

Nacida en Ocosingo, Chiapas, la autora lamentó que con el paso del tiempo se ha perdido la esencia de las palabras tseltales y se busca economizar el lenguaje. Expresó que en la actualidad, escribir en su lengua materna es todo un reto y es aún mayor traducirla al español.

“La poesía —añadió— no nada más es inspiración: es trabajo, limpieza, unidad, lógica interna y campo semántico; es decir, que no es una tarea fácil ni sencilla, surge simplemente por la necesidad de escribir acerca de lo que ves, de lo que sientes y de lo que te emociona”.

Recordó que el proceso de escribir poesía en su lengua natal ha sido complicado, sobre todo porque en Chiapas no existen libros bilingües en las escuelas públicas. “Al principio, me ejercité con la escritura de cuento y narrativa, pero lo que quería era escribir poesía luego de leer la obra de sor Juana Inés de la Cruz”.

Sus primeros trabajos literarios los escribió en español, porque a pesar de que hablaba muy bien el tseltal, no sabía escribirlo. “Empecé a escribir cuando cursaba la secundaria, pero mis poemas más maduros fueron hechos en mi etapa universitaria”, dijo la ganadora del Premio Estatal de Poesía Indígena 2003 y traductora a la lengua maya-tseltal del poemario El rescate del mundo, de Rosario Castellanos.

Los temas que le atraen son la naturaleza, el hombre, la identidad, la lengua y ser mujer. A partir de ahí ha explorado otras temáticas, como las acepciones del corazón, no visto como un órgano, sino como la médula del pensamiento tseltal.

Adriana López (Ocosingo, 1982) explicó que hay más de 100 acepciones del corazón en tseltal. “Nosotros pensamos desde el corazón, porque en él están nuestras emociones, conocimientos, filosofía, ciencia y vida”.

Finalmente, la colaboradora en la Universidad Intercultural de Chiapas y ex becaria del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes manifestó que la literatura es una parte sustancial de su vida a la que dedica la mayor parte de su tiempo.

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