Calaveritas para Escritoras Mexicanas

El jueves pasado los invitamos a mandar sus calaveritas para autoras mexicanas.

Aquí están las que nos llegaron.

Vía Twitter

Para Odette Alonso

La muerte dudó un poquito
en llevarse a @OdetteAlonso
-Es que escribe muy bonito
pero, a la tumba, ni modo.

@Luda76

 

A @Luda76
la llamó la Muerte al cel
y le dijo: Pokemón
ya no volverás a ver;
echa p’acá, mi güerita,
que se acabó tu vidita.

@OdetteAlonso

 

Para Raquel Castro

La @raxxie_ ni se dio cuenta
cuándo la cargó la Parca,
se creyó que era una fiesta
de disfraces y calacas.

@Luda76

 

Vía Facebook

Para Escritoras Mexicanas

Estaban en Escritoras Mexicanas
planeando un nuevo proyecto,
cuando llegó La Bella dama queriendo saber todo el cuento.

Llegó así de sorpresa
sin ningún aviso previo
con los pómulos
bien maquillados y la carita alzada hasta el cielo.

He venido a presentarme,
aunque no debería- dijo
Soy mundialmente conocida
desde México hasta China.
Vengo a comentarte Cristina,
que soy La Muerte, La Catrina.

Es de educación informarte que me nombro representante de Garro, Castellanos y Sor Juana, la Monjita
que bastante las callaron en su tiempo,
para que no les den ahora reconocimiento.

Ahí te encargo a las difuntas damas, te pido les des reconocimiento y no descanses en tus aposentos.
Ahí te encargo también a las vivas, que vayan trabajando arduo
que cuando llegue a representarlas tampoco descansarán de este lado.

Te estaré vigilando, Escritoras Mexicanas,
que me gustan los versos de tan hermosa esta, mi patria.
Así dijo la Flaca, mientras se desaparecía
dejando su tarjeta y un arreglo de gardenias de color negro y sus datos en tinta.
La verdad se veía soberbia, y con un gusto refinado.
Ahora entiendo a Posadas que se había de ella prensado.

¡Hasta luego Escritoras Mexicanas!
Estaré presente en sus actos, no olviden dejarme un asiento o me las llevaré más rápido por ese descontento.

Eso dijo La Catrina, mientras dejó temblando los papeles, las computadoras, mi corazón y su tinta.

Guadalupe Vera

 

Para las escritoras en general

Estaban las escritoras muy tranquilitas cenando,
cuando llegó la calaca a agarrarlas de la mano.
“Hoy es mi día y hoy yo mando” les decía entre carcajadas, “así todo lo que hoy escriban serán puras babosadas”.
Y así, aunque todas lloraron, patalearon y gimieron, ninguna pudo escaparse de esta broma de Cerbero.

Marcela Fonseca

 

Para las escritoras en general

Golosa a la gran librería
muy contenta va la catrina
se le augura mucha alegría
leyendo libro en cama y tina,

La muchacha va a dormir
con sonrisa traviesa
ha leído hasta morir
¡la lectura es pura fiesta!

Después de leer tanto
a la delgada huesuda
le dio por amor escribir,
aquella chula trompuda
dio versos tipo Neruda.

De Dávila y Castellanos
después leyó mil cuentos,
dejó el verso a un lado
encariñandose con personajes
jugó con diálogos y tiempos.

Hoy tiene libros publicados,
ve risas de niños huesudos
vida y muerte le viene en sacos
da ofrendas de estrella y letras
a amigas escritoras por todos lados

Fósforo Lector

 

Para Beatriz Meyer

En buen plan de trabajo
llegó a la sierra Norte,
hubo quien tomó a relajo
escribir aquí en el monte.
Xicotepec en una fiesta
a aprendices aportó,
a muchos de dura testa
la cartilla les leyó.
Pobrecita de Beatriz
con alumnos muy contentos,
sólo arrugaba la nariz,
los textos le daban sufrimiento.
Excelentes libros Meridiana,
Este lado del silencio;
sabía cómo masca la iguana
así que a escribir le dio recio.
Válgame que un día
ganó el Edmundo Valadés,
ya le llora la serranía:
por la calaca muertita es.

Audberto Trinidad Solís

 

Vía Instagram

Para Ángeles Mastretta

Le decían güerita las vendedoras,
mientras la flaca sonriente,
enseñando todos los dientes,
Buscaba una tortita de santa clara,
deambulando por el mercado.

Un alboroto la clavó en sitio,
resulta que había una mujer,
gritando -Arráncame la vida-
en la azotea de un edificio. -Mal de amores-
dijeron los mirones a coro.
Y las mujeres cerraron sus ojos grandes,
mientras con prisa se atravesaba la flaca,
llegando a tiempo pa’ cachar a esa Ángeles, que le dio por creerse voladora.

Adriana López Rosas

 

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