Cristina Rascón/Entrevista

Por Dulce María Ramón*

La cita con Cristina Rascón fue en una de las cafeterías de la Cineteca Nacional. Sonriente nos cuenta sobre su más reciente publicación Flor del alba, traducción de haiku de Chiyo-Ni (japonés-español-náhuatl)

Escritora (narrativa, literatura infantil), economista y traductora literaria.  Algunos de sus libros: El agua está helada, Hanami, El sonido de las hojas, Para entender la economía del arte, entre otros. Algunas de sus traducciones: Sin conocer el mundo y Dos mil millones de años luz de soledad de Tanikawa.

Ha recibido varios reconocimientos como: el Premio Latinoamericano de Cuento Benemérito de América, Premio Regional de Literatura del Noroeste y Premio Libro Sonorense.

Creó y coordinó el Primer Certamen Literario de Cajeme (español y yaqui), en el sur de Sonora. Profesora en Política Pública por la Universidad de Osaka, Japón, y consultora para las Naciones Unidas en Viena, Austria.

También ha sido invitada a residencias de escritura y traducción literaria en Brasil, Canadá, China y México/Estados Unidos. Además, su narrativa ha sido traducida a varios idiomas.

Es directora y fundadora de Skribalia (Escuela Global de Escritores en Línea es la primera escuela de escritura en México, exclusivamente virtual y de carácter internacional)

¿En qué momento decidiste que la escritura fuera parte de tu vida?

Muy niña. A los seis años quería ser pianista, pero un año después, a los siete años, decidí que sería escritora. Era una constante, el estar pensándolo.  Para ello tenía que leer. Leía para disfrutar la lectura, pero también, para ir formándome. A los 16 años yo seguía estudiando piano, pero la idea de que la escritura fuera parte de mi vida era más que evidente. Tanto en la secundaria como en la preparatoria gané varios premios de creación literaria. A los 18 años, cuando tuve que escoger una carrera universitaria, me decidí por la Economía, porque además era muy buena en las matemáticas y entendí también su vínculo con las ciencias sociales. Así que pensé: la escritura la voy a llevar al mismo tiempo. Ese mismo año gané un premio estatal de literatura y de esa manera me quedó muy claro el camino.

Esta decisión a tan corta edad, ¿se la comentaste a tus padres? ¿qué te dijeron?

Ninguno de mis papás se dedicaba a la literatura o estaba vinculado con ella. A mi papá le gustaba mucho la música y mi mamá es psicóloga.  Eso ayudó mucho. Pero en Ciudad Obregón, Sonora se desconocía en todos los entornos cuál era el trabajo de un escritor, en dónde podía poner sus conocimientos en práctica. La idea más cercana era estudiar Letras y dar clases. Pero yo les decía: voy a viajar por todo el mundo, y voy a realizar crónicas de mis viajes. Todos me veían con extrañeza.

¿Pero cómo mantener un ritmo de vida con dos profesiones?

Sí, me di cuenta de que el día solamente tiene 24 horas. Así que a los 35 años tomé la decisión de solamente dedicarme a las Letras que es: escribir, publicar, traducir y dar talleres literarios. Y en el año 2015 inició el proyecto de Skribalia, donde puse en práctica mis conocimientos en economía y en literatura.

El primer país donde viviste fue Japón, a los 20 años.

Me fui becada en el tercer año de la carrera de Economía. Deseaba conocer un país desconocido completamente. Y de manera especial Japón desde muy joven me llamaba la atención. Nunca hubo miedo, sino mucha emoción. Lo único que sucedió es que el dinero que te dan como beca no te alcanza. Entonces al mes yo ya estaba trabajando, fui mesera, niñera, pero todo lo vivido hace que la experiencia haya sido muy satisfactoria. Por ejemplo, ahorraba dinero y viajaba a otros países. Cuando regresé a Monterrey, había recorrido 17 países.

¿Cuándo publicaste tu primer libro?

Fue en el año 2005.  Para ello antes me dediqué a este proceso de formarme como escritora. Leía y escribía mucho y de ahí nacieron tres libros de cuento. Siempre me he sentido más atraída por escribir cuento. Esos tres libros los mandé a concurso, pero les tuve que encontrar una idea temática; al descubrirla, los tres libros ganaron premios el mismo año. Digamos que fueron trillizos.

¿Cómo eres cuando escribes?

Te voy a responder con la frase de la escritora brasileña Clarice Lispector: «cuando se escribe, te mueres», porque no eres tú. Cuando escribo dejo a un lado las necesidades de Cristina Rascón y me vuelco por las necesidades y el lenguaje del personaje.

¿Qué necesitas para escribir?

Tiempo y espacio. Me cuesta trabajo escribir con alguien junto a mí, pero sí puedo escribir en cafés. Aunque hay mucha gente, emocionalmente no interfieren. Me cuesta trabajo escribir con mi pareja o con amigos. También desconecto el celular, el Internet. Me gusta escuchar música, pero cuando estoy bien concentrada me olvido de ella.

Cuando tienes como proyecto el escribir un libro, ¿cómo es tu día a día?

Soy muy clavada. Tengo que estar todo el día en ese proyecto. Pero obviamente me programo con las otras actividades que realizo.  Le doy prioridad total al proyecto. Por eso el sábado y el domingo son los días que escribo mucho mejor.

¿Y las manías de Cristina Rascón como escritora, cuáles son?

La principal es estar sola en mi casa, no en una habitación. Sino en todo mi espacio, donde voy y vengo, sabiendo que no me van a interrumpir. Es el no darle mi atención a nadie.  Antes salía a escribir a otros lugares para cambiar de ambiente, pero desde hace un tiempo ya no me es necesario. Me gusta escribir a mano, todo nace así y después ya lo trabajo en la computadora.

¿Cuáles son los elementos para tu trabajo en la escritura y la traducción?

Diccionarios, en el idioma en que esté haciendo la traducción, de sinónimos y antónimos. La realidad es que me gusta viajar por los orígenes de las distintas culturas, darme cuenta de la belleza de los distintos idiomas. Y cuando escribo, siempre son necesarios, por cualquier duda que se tenga. Son mis mejores guías en mi trabajo.

Las mujeres en la literatura, en las letras ¿cómo lo percibes?

En todas las culturas sucede que los hombres son más vistos, más reseñados, más publicados. Tiene que ver con un tema cultural donde la mujer es quien debe cuidar a los niños, la que tiene que ver por la casa. Para los hombres les parte de su profesión la literatura. Pero bueno, después de que como mujer te preparas, viajas, lees, asistes a talleres y logras publicar, existe la otra parte: el quién reseña tu trabajo y cómo lo hacen, quién lo hace visible. Es todo un engranaje hacer que el trabajo literario de las mujeres sea visible y reconocido.

Hablando de Japón, de la cultura que te apasiona, ¿existen escritoras reconocidas?

Sí, por supuesto, te puedo nombrar a la escritora Hitomi Kanehara, quien ganó en el año 2003 el galardón literario más prestigioso de Japón, el Premio Akutagawa. Además, te puedo decir que, en todas las librerías en Japón, hay una sección que se llama Literatura de Mujer, donde están las poetas, novelistas, dramaturgas y Premios Nobel mujeres. En México no he visto una librería que tenga un espacio para la literatura de mujeres. O si es así, aún no la conozco. Las mujeres tenemos que trabajar unas con otras de la mano, para que seamos vistas y reconocidas primero que nada por nosotras mismas, cuando esto llega a suceder, difícilmente alguien nos puede detener.

*Escritora y periodista. Lee otras de sus entrevistas en su blog https://loscaprichosdeunoficio.wordpress.com/

En este video, Cristina nos dice qué música escucha para escribir.

Conoce más de Cristina en este video.

 

 

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