Después del exilio/Reseña

Después del exilio

Por: Magdalena Pérez Selvas

Cuando un alumno le preguntó a Cortázar por qué el cuento era tan prolífico en Latinoamérica, éste contestó que había una teoría interesante, y era que las culturas originarias de Latinoamérica estaban todavía en un período oral o de comienzos de la escritura cuando fueron conquistadas, y explicó:

“Se ha sostenido muchas veces que la literatura latinoamericana en su conjunto entra en la modernidad sin tener toda esa carga –que es al mismo tiempo una seguridad– de un lento pasado y una lenta evolución como tienen las literaturas europeas. Pasamos de la conquista española a la colonización en un periodo cronológico que, comparado con las grandes culturas literarias de Occidente, es apenas un instante”.  

Me pareció muy curiosa la reflexión porque me atrevo a aventurar que algo parecido sucede con la literatura escrita por mujeres en México. Las escritoras contemporáneas del país cultivan en su mayoría el cuento y quizá tiene que ver con esto, con que nuestra voz literaria está siendo apenas explorada. Como dice Cortázar, es sólo una teoría.

Lo cierto es que, en el caso de Jazmín García Vázquez, el uso del cuento está lejos de ser algo exploratorio o sencillo. De manera personal, me llama mucho la atención la capacidad que tiene la autora de saltar de una realidad a otra, de una voz a otra.

Después del exilio invita al lector a moverse de manera dinámica entre la ciencia ficción y el terror. Si se me permite mi opinión, creo que Jazmín es mucho mejor en el primer género que en el segundo, como lo demuestran cuentos como “El mundo futuro”, donde la humanidad ha llegado a un grado de desarrollo tal, que hologramas son capaces de sustituir a seres de carne y hueso; o “Sleep Easy®”, donde una corporación nada alejada de nuestra realidad capitalista ayuda a las personas a conciliar el sueño con una intención siniestra detrás.

Jazmín lo mismo sitúa a su lector en una realidad futurista, en otro planeta, que, en este mismo sitio, en una situación distópica. Su voz narrativa es capaz de moverse de una madre que sufre la pérdida de sus hijas, a un abuelo que intenta salvar a su nieta; de viajeros en el tiempo, a un ser de otro planeta.

Y el cuento que da título al libro, es una joya que vale la pena leer una y otra vez: en pocos párrafos, la autora reescribe la historia de Occidente, Dios, el Edén y sus exiliados con una vuelta de tuerca fascinante.

Después del exilio me recuerda –con diferencias propias– a Love, Death + Robots, una serie de capítulos cortos disponible en Netflix que, igualmente que este primer libro de Jazmín, explora, con distintos personajes, distintas voces, múltiples realidades, la capacidad del ser humano de construir y destruir en un loop que parece más condena que salvación.

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