El siglo del desencanto/Reseña

Lugares comunes del alma. Algunas notas sobre El siglo del desencanto, de Angelina Muñiz-Huberman

Por Ulises Hernández

En las narrativas mexicanas del siglo XXI, se han contado, a grandes rasgos y con bastas referencias culturales y sociales, la situación del pensamiento crítico mexicano en cuanto al arte, la literatura, la cultura y la filosofía. Angelina Muñiz-Huberman (Hyères, Francia, 1936), naturalizada mexicana, se ha preocupado por estos temas desde que llegó a territorio mexicano. Terminó sus estudios en letras en la UNAM e incluso fue becaria de El Colegio de México.

La trayectoria literaria de nuestra autora comprende la narrativa (relato y novela, así como ensayo) y la poesía. Ha sido, además, ganadora del Premio Xavier Villaurrutia en su edición de 1985 por su libro de relatos Huerto cerrado, huerto sellado; y, en 1993, el Premio Internacional de Novela Sor Juana Inés de la Cruz por Dulcinea encantada.

El siglo del desencanto (2002) fue reeditado este 2018 y pertenece a la serie de Lengua y estudios literarios del Fondo de Cultura Económica. Apenas 272 páginas conforman esta serie de ensayos reunidos bajo la premisa inicial: ¿qué dejó el siglo xx a la cultura y la literatura, pero, sobre todo, el pensamiento filosófico de María Zambrano en la poesía universal?

Hay dejos de existencialismo en El siglo del desencanto. La autora hace la pregunta: ¿cómo ha evolucionado el pensamiento artístico (existencialista) dentro de las bellas artes? La literatura y la música son los ejes centrales del ensayo, así como otras vertientes que van surgiendo en estas dos principales ramas de la cultura. Además, partiendo del existencialismo (quizá no de Camus ni de Sartre), se hace una lectura muy compleja y literaria del exilio. Este tema, con gran peso dentro de la obra de Muñiz-Huberman y, además, de la multifacética María Zambrano, sirve como espejo de la realidad exiliada de estas dos autoras. Se hace, también, un despliegue de las múltiples caras que puede adoptar el exilio, tal es el caso del exilio físico y del alma, con muchos toques místicos.

La estructura de El siglo… parte de la teoría literaria, es decir, se analizan, se desmenuzan los textos que la autora toma como referentes culturales dentro de este ámbito de estudio. El mito de Orfeo es, como se puede observar dentro de la obra, un punto de partida, pero a su vez, un punto de quiebre entre la filosofía y la literatura. Este mito le sirve a la autora para exponer la evolución de la música y el arte en general, sirviéndose, a su vez, de las teorías de Pitágoras en cuanto al número y la música de las esferas. También, el pensamiento del suicida Walter Benjamin está plasmado dentro de las páginas de Huberman.

Un apartado que goza de un sentido literario y estéticamente hablando muy complejo y trabajado, es el que trata sobre la melancolía, la nostalgia y la añoranza. Nuestra autora hace una revisión etimológica y literaria del significado (y significaciones) que se les dan a estos tres conceptos que ya son tópicos universales de las letras. Lugares comunes del alma.

Además, en la última parte del libro, la autora hace una revisión a la literatura judeo-latinoamericana que aborda el tema del judaísmo y el exilio. Varios autores desfilan dentro de este apartado, uno de ellos, quizá el más importante, es Franz Kafka. Esta lectura da un amplio panorama de las preocupaciones artísticas y filosóficas de autores judíos, así como su reflexión sobre este tema que revolucionó al mundo entero.

La literatura de Angelina Muñiz-Huberman abunda en temas literarios muy comunes, pero que ella, con formación en letras, hace que sean piezas de arte con gran sentido y carga filosófica que llevan al lector a preguntarse de dónde vienen todas esas cosas que cotidianamente leemos, escuchamos y sentimos.

 

 

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