Entrevista a Julieta Quiñonez

Platicamos con la escritora Julieta Quiñonez, autora del libro  “Confesiones de mujeres de moral relajada”. La literatura “me libera del mundo de lo cotidiano, las rutinas, esas obligaciones sociales que nos hacen esclavos y me transporta a otra dimensión a otros mundos. Me da felicidad.”

La pregunta que siempre hago: ¿para qué escribir?

Ahora sí que repito lo que escribo en mi libro porque es lo que realmente creo: para redimirse, para rebelarse, para olvidar todo, para perderse en la nada y también para encontrarnos con nosotros mismos, con nuestra esencia.

Tuviste un accidente muy grave en enero de 1984, que te postró en cama nueve meses, ¿cómo influyó esto en tu escritura, en tu necesidad de escribir?

La necesidad de escribir creo que es innata, la influencia del accidente ha sido clara: siempre escribo atesorando la vida, la salud y con la conciencia de la fragilidad de ambas.

Trabajas en una compañía de seguros y en tu semblanza dices que con tus números mantienes tus letras.

Trabajé en mis inicios a los 19 años para compañías de seguros, después me independicé a los 25 años y formé mi propia empresa: una Agencia de Seguros que ha crecido mucho , ya son 34 empleados y es un juego de palabras, porque con mis seguros ( negocio de números) mantengo mi gusto de escribir y publicar. (Las letras) Me gusta el humor ( hasta el negro) y ser juguetona cuando escribo.

¿Entonces estás de acuerdo con Virginia Woolf en que para escribir, una mujer debe tener una habitación propia y una renta fija?

Totalmente, esa habitación es tu territorio y la renta fija tu bandera de independencia que toda mujer debe izar. Y no solo para escribir, debe ser para una mujer un imperativo para simplemente vivir.

¿Cómo puede conseguir esto una mujer que aún no lo tiene?

Es una meta que debemos de fijar y trabajar con mucho amor por ella. Si podemos eso, podemos todo.

Cuéntanos un poco sobre tu primer libro “El juego de la vida”.

Es una recopilación de escritos que tenia desde muy joven, les traté de dar forma y rendir un tributo a mi madre, porque era una persona que vivía muy feliz sin tener en apariencia motivos para serlo y falleció. Fue mi forma de demostrar que sí se puede escribir y publicar un libro, sin tener una carrera en literatura o un mentor; ni siquiera alguien que me apoyara en revisar, quizás esa es la mayor aportación de mi libro, el motivar a cualquier escritor a publicar sin que requiera que nadie le confirme que puede hacerlo. Sólo publicar algo honesto y con amor.

En tu semblanza pones que te reconoces como escritora y te confiesas parte de esa rara especie en peligro de extinción, de los que escriben para redimirse.  A ti, ¿la literatura en qué te ha redimido?

Si, lo hace siempre, me libera del mundo de lo cotidiano, las rutinas, esas obligaciones sociales que nos hacen esclavos y me transporta a otra dimensión a otros mundos. Me da felicidad.

Señalas que uno de los objetivos de escribir “Confesiones de mujeres de moral relajada” fue dignificar el calificativo “moral relajada”.  ¿Cómo hacerlo en una sociedad aún tan machista?

Hacerlo es lo primero, atreverse, porque sobre todo en mi medio de los negocios y lo serio, todo mundo esperaba que publicara un libro de contratos de seguros, ( con veinte años de experiencia sería lo dado), pero creo que como mujer hay temas que nos ocupan más, somos privilegiadas en esta época y en nuestro país si nos comparamos, empero todavía hay mucho que hacer. Cualquier aportación a la igualdad de género suma.

Los testimonios que recoges en el libro son anónimos. ¿Cuál fue el proceso para elegirlos? ¿Qué requisitos debían cumplir? ¿Cómo los recopilaste?  ¿Fueron entrevistas cara a cara o te los mandaron por correo?

Los relatos son una mezcla de todo lo que mencionas, el requisito era que tuvieran como común denominador un arrebato en el amor y una mujer en la historia ; obviamente son verdades literarias, es decir no están contados exactamente como se recopilaron, pero si nacen de la experiencia contada o confiada de personajes reales que andan por ahí viviendo la vida y esto fue la esencia de cada relato. Cabe mencionar que irónicamente son más confesiones de varones porque son los que se ufanan de contarlas; sin embargo, yo le cedo la voz a la mujer, porque si hay dos involucrados ambos tienen el mismo derecho de contarla.

El macho que todas quieren es una confesión de un hombre, ¿por qué incluir una voz masculina?

Qué gusto que notes este detalle, porque está echado así al aire a ver que inteligencia lo encuentra. Cuando estamos hablando de aportar en cuanto a igualdad de géneros, y escribimos un libro solo de mujeres o para mujeres me parece que no cumple con lo mismo que deseamos, así que el incluir una voz masculina viene a darle el lugar y el respeto que deseo los hombres nos tengan a las mujeres.

¿Te identificas con una confesión en particular?

Como mujer en algún renglón me identifico con todas, incluso en la del macho, porque todas son actuales y hay una mujer involucrada. Con la mujer que hace una reflexión sobre envejecer, o con la que le destrozan el corazón con una infidelidad, con la huérfana desamparada, no puedo ignorar a la joven adinerada que se enferma terminal, son mujeres reales.

¿En qué estas trabajando a nivel literario?
En estudiar un poquito más para que el siguiente sea de mejor calidad.

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