Final anunciado/Crónica

Los finales felices dejan de ser comunes en la literatura contemporánea. El final, de hecho, ya no está “al final” sino a la mitad (in media res) o al principio (in extrema res) de las historias. No se acabó la cronología lineal pero lo anacrónico abunda en las letras. Así mismo es la vida: misteriosamente elíptica, distópica, a distiempo… Y algo así nos dejó la experiencia de la FIL Zócalo 2019 en su edición XIX. Hubo mucha gente, muchas actividades y muchos libros, pero también hubo cancelaciones, cambio de horarios y falta de organización. Muchas historias pueden escribirse después de esta experiencia, seguro nuestras escritoras ya estarán haciendo lo suyo con este u otro pretexto. Nosotras nos conformamos, por lo pronto, con llevar a ustedes la mayor cobertura posible. Nos interesa estar presentes, acompañar, atestiguar, aplaudir y compartir para que se vea, se escuche y se sienta la presencia de las mexicanas que, con pluma en mano, siguen abriendo camino en el campo literario de nuestro país.

El domingo 20 de octubre concluimos nuestra cobertura con una mujer de experiencia, de fama y de trabajo continuo. Elena Poniatowska es un referente como entrevistadora y escritora, goza al compartir con el público sus vivencias. “No quiero hablar de libros”, dijo, “he escrito más de 50 y algunos son muy chafas, el último, hasta es fallido porque olvidé agregar cosas de una entrevista”. A sus 87 años, Poniatowska no titubea en enunciar lo que piensa y opina de política sin comprometerse de más pero sin que haya duda de su posicionamiento. El público la quiere, ríe con ella, le aplaude. Sus anécdotas alrededor de Diego y Frida, Leonora Carrington, Toledo, Juan O´Gorman y Juan Gabriel embelesan a los presentes. Elena puede decir lo que quiera, el foro es suyo, también la gente. Ella se pone de pie y afirma: “Esto es lo que represento: mis años, mis canas, no más… no tengo consejos para las mujeres, ellas hablan por sí solas y pueden aconsejar mejor que yo…”. Los aplausos llueven, ella los recibe sonriendo.

Ya es domingo y la gente sabe que la FIL se acaba. En medio de la plaza capitalina, hay un grupo de chilenos haciéndose presente. Alrededor, las carpas de colores, cada stand, cada foro sabe que se está despidiendo. Es domingo de feria, de feria cultural, de feria del libro. Para nosotras queda una sonrisa, una enorme y gratificante sonrisa. El cansancio nos dice que allí están ellas. Las escritoras mexicanas han de acostumbrarse a nuestra presencia, porque el proyecto Escritoras MX sigue creciendo. Queremos estar presentes con ustedes como hasta ahora, en esta feria y la que sigue, en las presentaciones, en las librerías y en las tertulias. Este proyecto está vivo porque el silencio y la sombra ya no son parte de lo cotidiano en las mujeres (ese es el trabajo). Nos apropiamos de lo que es nuestro y el camino, de a pasito, va avanzando. Gracias a todas las escritoras que nos hicieron tan agradable esta feria. El futuro inmediato nos permite ir llenando la agenda como hasta ahora. Seamos dueñas de los finales felices (o no tan felices), también de los inicios, reapropiémonos de las historias, que sean nuestras, hay que seguir escribiéndolas.       

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