¡Gracias, Ayari Lüders!

Ayer falleció la joven poeta mexicana Ayari Lüders. * La conocimos hace algunos meses y habíamos planeado publicar una antología de poetas mexicanas que fuera producto de un concurso nacional. Su muerte nos sorprende y nos entristece. Ayari nos mandó, hace aproximadamente un año, algunas de sus poesías. Aunque ya habíamos publicado algunas, la honramos publicando todas.La honramos publicando todas.

¡Gracias, Ayari por tu talento, tu amabilidad y tu simpatía! Descansa en paz.

Credo de tierra

Creo en ti
porque he vivido del abismo
pisando el cielo con mis manos.
Creo en ti
sin ningún tacto
liberta de la urbanidad que te aplasta.
Creo en ti
aún ciega
del centellar de luces largas.
La ciudad es eterna,
un río de evolución constante:
pasa, deja. No se detiene.
Y yo me detengo en sus entrañas
a llorar por ti mientras me lloro
en esta ciudad que me traga,
me engulle y me destierra
al bosque solitario
de hombres piel-metálica,
dinero metálico,
sarcófago metálico,
metal de cerca,
metal del río envenenado,
metal del aire que me ahoga
en la brisa contaminada de esta noche.
En el bosque soy mi abismo
mi borde cotidiano
y aquí te lloro
tierra seca
entre la bocina que no calla
y el tráfico que no se seca
entre estos alambres que te parten:
que me parten
y nos hacen ajenas.
Creí en ti tierra jade
en tus cantos de quetzal y piedra
en el sol amigo que abraza
en la luna bailarina
sobre un lago abandonado de agua.
Y con todo eso te lloro
anegando tus lagos secos
con la salinidad de mi mar-ojo.
Te ando llorando, tierra
con un gerundio infinito
y el pájaro señal me observa
desde la rama metálica de un faro
y canta mis lagrimas
con sus plumas juglar
mis lagrimas y las suyas
lagrimas ardilla, lagrimas perro,
lagrimas jinete y caballo
lagrimas secas
tierra de lágrimas solanas
y lucha infértil.
Te ando llorando tierra
para enterrar mis muertos
y los tuyos
para ser lodo y esculpirme
un brazo y otros tantos
para sembrar tu tierra marchita
y sembrar mi bosque abismo.
Te ando llorando
envuelta en tus hojas amarillas
y enverdecen con mi llanto
verdes de esperanza albergada
y vuelan siendo plumas
son serpiente vestida
de plumas hojas-verdes
que nace de tu centro madre
surcando tierra y agua
con una estela
plumas hojas-amarillas
marchitas de nuevo
y son espigas que danzan
con el liviano cielo,
que asombrado de sus colores,
todo olvida.
Te lloro tierra
y florece
en los resquicios citadinos
una margarita silvestre.
Travieso ha crecido
un verde capullo.
Creo en ti
por ser futuro
hoja verde
vida verde
allá en el muro,
allá en el puente.

Escribir por si acaso

Escribir por si acaso,
por si una noche, esta,
la vida me huye en sangre.
Por si el aliento se acaba
en un grito mortal
y por si una noche, esta,
vuelvo a casa en noticia,
en periódico alarmista,
en lista de desaparecidos.
Por si me callan los ecos
de una bala mordaza
que me quede la posía
sobre todos los muros
que las palabras sean grieta.
Escribir por si acaso.
Por si una noche, esta.

 

Me has robado todo, muerte

Madres de Juárez
Me has robado todo, muerte
choque eléctrico en la espina.
Sólo los vivos vivimos la muerte
y a los muertos les pertenece nuestra vida.
He plantado tanta gente
que debería inundarse el mundo de flores.
Una fosa han cavando en el vacío
y algún día la hallaremos
hasta vencer al olvido.

Flor de papel

Vamos deshojando una flor de papel.
Sus pétalos blancos son barcos
navío en los lagos de lluvia.
Soltamos hojas sin ser escritas
y escritas las borrarán las aguas.
Vamos deshojando la vida
y sus pétalos son bancos de lluvia.

 

Vida de hojas

 

El alma de una hoja cae antes que la misma
y entonces se marchita.

Una palabra que sobra en la hoja
queda suspirada para siempre.

La hoja no vuelve
la palabra tampoco.

Pero su espectro se asoma
en el espacio blanco de un verso.

Las hojas muertas se agrupan en bolsas
y, los pensamientos callados, en dolor.

*Originaria de la Ciudad de México. En sus primeros años incursionó en el arte dramático como actriz para la compañía César Balcázar Producciones y después en los talleres de actuación de CADAC y la ENAT. Más tarde estudió la licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la UVM y un Máster en Escritura Creativa en la Universidad de Sevilla, como también cursó el Diplomado para Escritores de la escuela de Sogem. Sus poemas han sido publicados en diferentes antologías y en revistas literarias. Impartía talleres de redacción y de teatro en el IMSS y realizaba actividades para la difusión de la poesía mexicana. Ayari, de 30 años de edad, acababa de publicar Mujer de tierra. su primer poemario. El año pasado participó en el Festival Mesoamericano de Poesía y en la FIL Zócalo.

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