Identidades reencontradas

Por Ana Karen Rodarte*

A inicios del año pasado, abrí una cuenta de Goodreads. Por fin iba a llevar un registro de los libros en mis manos. Mientras agregaba aquellos ya leídos a mi librero digital, me di de golpe con la triste, triste realidad: ni yo, la autoproclamada feminista devora libros, me salvaba de la tendencia de leer y conocer a más escritorEs que escritorAs. La verdad no sé qué estaba esperando, si me quejo cada que puedo de la poca representatividad femenina en las publicaciones literarias, y de cómo las mujeres solamente estamos destinadas a escribir grandes e inolvidables romances juveniles.

Habiéndome hecho aún más consciente del problema, decidí dedicar exclusivamente el 2018 a escritoras de distintos países, géneros y temas.

Sobra decir que mi viaje fue asombroso. Desde Leonora Carrington hasta Amy Tan, pasando por la afamada obra de teatro “El Eterno Femenino” y la novela fuera de serie “Temporada de Huracanes”, descubrí voces llevándome continuamente a reflejarme en el espejo pintado. Quiero destacar en especial tres de éstas: Ana en “Umami”, de Laia Jufresa; Malena en “Malena es un nombre de tango”, de Almudena Grandes, y las personalidades oníricas de Claudina Domingo, en “Ya sabes que no veo de noche”.

Umami

Este fue el primer libro del año. Hace unos días traté de recordar algo en particular de Umami, y haciéndolo me sucedió algo muy curioso: juraba y perjuraba a la protagonista en Ana. No es tan curioso este caso si después reflexiono en lo mucho que llegué a identificarme con esta personaja. Si bien físicamente somos opuestas, me atrajo nuestro nombre compartido; me atrapó de verdad cuando advertí los ojos de Ana posándose hasta en los más nimios detalles a su alrededor. Ella había experimentado la pérdida, como muchos; su unicidad fue el saber ver más allá de su dolor, como pocos, y seguir descubriendo su mundo, a su manera.

Considero que no por nada escuchó “Peces de Ciudad” a todo volumen en su habitación. Mi afinidad por Ana también podría provenir de esta última escena por demás cotidiana en mi propia vida. Nos unen la curiosidad cerebral y Sabina.

 Malena es un nombre de tango

Debo admitirlo, el libro no me gustó tanto. Eso no evitó replicarme en Malena. Ella es la voz cimentada en el lado oscuro de mi personalidad, el rehusado a mostrarse sin miramientos. Su clarísima unifonía me transportaba de inmediato a las cavilaciones de su mente, en las que yo encontraba mi temor más profundo y uno de los pasatiempos favoritos de Malena: la pasión cruda de los cuerpos. Así, mientras ella se definía a partir de la sangre de Rodrigo, yo huía ante cualquier símil presentado con mi entorno familiar y conmigo misma. A los meses de haber dejado a Malena, comprendí el mensaje de fondo otorgado por sus acciones. A pesar de ello, incluso al escribir estas líneas me resisto a ser vinculada con esta “niña mala”. Uno de mis apuntes dice “no me reflejo en todo completamente”, pero probablemente este sea el mayor indicio de cómo ella y yo somos, al final, lo mismo.

Porque todo lleva a no tenerte miedo, y expresarte.

Ya sabes que no veo de noche

La autora es personaje, el personaje es autora, y todo se transforma. Claudina ha roto todos nuestros esquemas. Simplemente, no nos hemos dado cuenta. En ella escuché una versión de quien yo quiero ser en un futuro cercano, con la imaginación libre, derecha. Y es que en su libro plasma concienzudamente las múltiples aristas de la humanidad, en donde los extremos de éstas parecieran haber estado siempre uno al lado del otro, nunca distantes. Contemplé de frente mis miedos y deseos, los cuales se describieron de manera muy sencilla a través de las imágenes oníricas de Claudina. Más bien, a primera vista, la autora posee un lenguaje sencillo conteniendo en sí múltiples significados, ocultos si no se hace algún esfuerzo por traerlos a la superficie.

Ansío leerla pronto de nuevo, y ver en sus palabras la marca que ha dejado en mí.

 

Ante todo, lo más relevante de mis 28 libros leídos en el 2018, es su valía al lograr interiorizar y conectar. Fueron pieles a habitar concordantes con mis pensamientos del día; ahora solo soy capaz de dar las gracias a todas las autoras conocidas y reconocidas en mi travesía. Porque hay que prestar atención y escucharnos entre mujeres.

Siempre hemos estado aquí; ahora, resonemos.

En caso de sentir curiosidad por cuáles fueron los 28 libros que tuve oportunidad de leer durante el 2018, les comparto la lista:

  1. Umami, de Laia Jufresa
  2. El club de la buena estrella, de Amy Tan
  3. La historia de mis dientes, de Valeria Luiselli
  4. El Espíritu de Córdoba, de Ikram Antaki
  5. El Club de los Abandonados, de Gisela Leal
  6. The Gifts of Imperfection, de Brené Brown
  7. El país de las mujeres, de Gioconda Belli
  8. La guerra no tiene rostro de mujer, de Svetlana Alexiévich
  9. Eva Luna, de Isabel Allende
  10. Muerte en la rúa Augusta, de Tedi López Mills
  11. Sobre la grama, de Gioconda Belli
  12. Temporada de huracanes, de Fernanda Melchor
  13. Había mucha neblina o humo o no sé qué, de Cristina Rivera Garza
  14. Otras maneras de usar la boca, de Rupi Kaur
  15. La Trompetilla Acústica, de Leonora Carrington
  16. Malena es un nombre de tango, de Almudena Grandes
  17. Nuestro mundo muerto, de Liliana Colanzi
  18. Buddha, de Karen Armstrong
  19. Ya sabes que no veo de noche, de Claudina Domingo
  20. De pura lengua: reflexiones sobre la lengua, nosotros y el mundo, de María del Pilar Montes de Oca
  21. El eterno femenino, de Rosario Castellanos
  22. Perdida, de Gillian Flynn
  23. Vike un animal dentro de mí, de Minerva Margarita Villarreal
  24. 70 haikus y senryûs de mujer, de Suzuki Masajo, Kamegaya Chie y Nishiguchi Sachiko
  25. Mil orejas, de Pilar Gutiérrez Llano
  26. Mis días en Shanghai, de Aura Estrada
  27. Las niñas son guerreras, de Irene Cívico
  28. Las chicas rudas del pasado: 52 mujeres inolvidables que cambiaron el mundo, de Mackenzie Lee

*Nacida en Tampico, Tamaulipas en 1994, Ana Rodarte es Licenciada en Relaciones Internacionales, servidora pública por las mañanas y escritora de clóset por las noches. Como feminista devora libros consagrada, dedicó enteramente su 2018 a leer autoras de diversas partes del mundo.

Un comentario sobre “Identidades reencontradas

  • el 30/01/2019 a las 3:30 pm
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    Me encantó tu reseña de tu año literario. Describes de una manera tan clara lo que estos libros te provocan y significan en ti.

    Ojalá sigas escribiendo y publicando, tienes una voz muy particular.

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