Aquí no es Miami

Por Ulises E. Hernández

Al adentrarnos en un libro, lo único que esperamos es que, desde las primeras páginas, la historia tenga algo que contarnos: caso genuino fue Aquí no es Miami (2013), de Fernanda Melchor (Veracruz, 1982). Melchor forma parte de la nueva generación de autores mexicanos que, de la mano con Antonio Ortuño (que a su vez integra la llamada “Generación inexistente”) y otros, han tomado (y apropiado como leitmotiv) un tema que impera dentro de las nuevas narrativas mexicanas: la violencia.

Las representaciones de esta se pueden dar en diferentes planos, ya sea en el lenguaje (que suele recaer en los coloquialismos y en lo vulgar) hasta en los espacios que la delimitan (el norte de México es un lugar común). Los personajes siempre están al borde en situaciones de vida o muerte; son personajes altamente trabajados y que al final de las narraciones resultan ser humanos contradictorios, como todos nosotros.

Aquí no es Miami es parte de la aún breve obra de Fernanda Melchor; la cual consta del libro que nos ocupa, que fue lanzado en 2013 y ahora reeditado por Literatura Random House, en enero de 2018; una novela primeriza que avanza lento pero que termina contundente, Falsa liebre (2013); y la más emblemática hasta la fecha, Temporada de huracanes (2017), con la que nuestra autora ingresó al nuevo boom femenino latinoamericano.

La violencia directa, indirecta y estructural, son las diferentes clasificaciones en las que se pueden dividir a los relatos. En la primera, los personajes buscan ser violentados por sí solos; en la segunda, los personajes sufren de ella con base en terceras personas; y, por último, la violencia estructural la ejerce el propio Estado. Ésta última me parece que abunda en las páginas de Aquí no es Miami. Temas como el narcotráfico, la muerte, la violencia en sí misma, lo extraño y lo grotesco, forman parte de esta amplia galería de situaciones cotidianas, pero que, con el estilo peculiar de Melchor, son llevadas al límite de la realidad.

La crónica que abre el libro en cuestión es un retrato de cómo nosotros, seres humanos comunes y corrientes, caemos constantemente en el fenómeno mediático de la televisión y, de esa manera, buscamos una identidad como miembros de una sociedad violentada. Las mujeres fatales también desfilan entre las letras del libro: “Reina, esclava o mujer” es una apología por el filicidio de una exmodelo que llegó a ser, algún día, Nuestra Belleza. El uso de estupefacientes y los excesos de la fama son los motivos por los cuales esta mujer, llamada Evangelina Tejera, cayó en las garras de la violencia, asesinando a sus dos hijos.

El auge y la caída son los móviles centrales de las crónicas de Aquí no es Miami. Una muestra de ello es la situación del vicio de la droga que impera en Veracruz, mismo que es fielmente retratado en “El cinturón del vicio” y en “No se metan con mis muchachos”. Una de las piezas más crueles y grotescas es la que cierra al ciclo de crónicas: “Veracruz se escribe con Z”: un espejo sórdido sobre la violencia que causó la llamada guerra contra el narco, que surgió durante un sexenio muy peculiar. “La casa del Estero” es, sin duda, el mejor texto. Toma los temas sobrenaturales y fantásticos como lo es la posesión demoniaca. Esto es, a mi parecer, un símil de cómo el mal toma a la sociedad y hace lo que se le antoja con ella.

Fernanda Melchor es una escritora que, de la manera más sutil y funesta, deja ver las entrañas de México a través de crónicas verídicas; al mismo tiempo deja ver la violencia que impera en el territorio, que está en busca de más y más sangre inocente. Una radiografía necesaria para comprender la difícil situación que atravesamos nosotros, personajes reales de Aquí no es Miami.

 

Fernanda Melchor. Aquí no es Miami. México: Literatura Random House, 2018. Impreso.

 

Un comentario sobre “Aquí no es Miami

  • el 06/06/2018 a las 1:54 pm
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    Ningún relato está ambientado en el norte de Mexico como dices arriba, todas son historias que ocurren en Veracruz.

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