La sonámbula

Por Ulises Hernández

Cuando leemos un libro de relatos, lo único que esperamos encontrar es que desde la primera línea del primer relato nos atrape por completo. Así pasa cuando el lector curioso se adentre al mundo (sub)normal que construye Bibiana Camacho (CDMX, 1974) en La sonámbula (Almadía, 2013), su segundo libro de relatos.

La sonámbula se conforma por catorce relatos, en los cuales abundan los escenarios urbanos —tal como la crítica lo ha denominado “terror urbano” —, en donde la vida cotidiana de la ciudad se ve trastocado por inesperados giros fantásticos en la diégesis de los relatos. La construcción de la ciudad putrefacta -así como de la sociedad- se ve plasmada de manera real y cruda en dos historias, me refiero a “El hombre de piedra” y “El amuleto”. Los personajes protagonistas de estas dos historias son vagabundos —pareciera que Camacho tiene una fijación voyerista sobre la malformación social y personal del hombre, llegando al punto de lo grotesco—, la crudeza moral con la que es retratada la vida citadina es tan mortal como intentar sobrevivir una noche en los parques urbanos.

Más allá de lo grotesco, hay dejos de la obra fantástica de Amparo Dávila (Zacatecas, 1928), cabe destacar —de forma somera— que Camacho fue alumna en un taller literario de la maestra de lo fantástico femenino mexicano. Relatos como “La criatura”, “La casa propia” y “La otra”, demuestran que las situaciones extrañas y fantásticas ocurren en el mundo literario de nuestra autora. Existe toda una tradición de lo fantástico femenino en las letras mexicanas, ya que, como lo es toda la literatura, hay creación e imaginación de por medio: la poiesis, como afirmaría Platón en El banquete. Camacho demuestra que la realidad siempre tiene un toque misterioso que nos hace dudar sobre los hechos cotidianos. Más allá de profundizar en este estadio teórico, el lector habrá que desmenuzar paso a paso estos postulados, en lo que a mi parecer es el mejor relato del libro: “La casa propia”.

La sonámbula es una amplia galería de hechos violentos. Hay violencia, sí, y también hay venganza y miedo. Ejemplos de lo primero sería “Rodo en casa”, en donde ocurre un asesinato impactante; y, en cuando al tema de la venganza, podríamos ejemplificar ampliamente con una historia intitulada “La venganza de Urbano”: el título lo dice todo y la sutil masacre que acontece en ese pequeño universo dejará helado al lector. Es como si la violencia permeara en todos sus estados: físico, psicológico, simbólico, directo e indirecto.

Bibiana Camacho tiene una identidad prestada en su seudónimo: el nombre de su abuela —por razones meramente literarias—. Así ocurre en su relato “La otra”. Desde el narrador diegético se puede acceder a los pensamientos de una mujer atormentada con sus deseos físicos y, los más peligrosos para la psique del personaje femenino, los psicológicos. Hay dejos de una tradición de esclavitud ante los arquetipos y estereotipos que la sociedad ha impuesto por años a las mujeres.

La sonámbula es una invitación a las situaciones extrañas y reales, es un camino lleno de espinas que el lector disfrutará página a página. Lejos de ser un libro de relatos es un espejo a una realidad oculta y violenta.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *