Las mujeres tomaron la palabra en Bellas Artes

*Tomado del boletín del INBA

Poemas, cuentos, testimonios, se dejaron escuchar la tarde del domingo en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, cuando nueve narradoras hicieron uso de la palabra para hacer reír, pensar y conmover a los asistentes. Mujeres toman la palabra fue la actividad especial que la Coordinación Nacional de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes realizó en conjunción con el Festival Internacional de Narración Oral (FINO) en el marco de la conmemoración por el Día Internacional de la Mujer.

“No tenemos que empoderar a las narradoras. La mayoría de narradores en el foro son mujeres, ellas ya están empoderadas, tienen la palabra, porque además han sido más valientes que muchos hombres al asumir el riesgo de la palabra, el escenario, el compromiso de contar, de compartir con el rigor que nosotros demandamos en el foro para preparar estas historias y pararse frente al público”, dijo Armando Trejo, director del FINO.

En esta ocasión participaron Jan Rosagel (administración educativa), Luz María Cruz (abogada), Sara Rojo (docente), Elizabeth Martínez (psicóloga), Olivia Vera (bibliotecaria), Itziar Fadrique (pianista), Alexandra Beugnet (Letras francesas y acordeonista), Dora María Esquivel (Pedagoga) y Elsa Oralia González (pedagoga).

Las narradoras cautivaron a los asistentes con poemas de Pita Amor, cuentos de Rosa Nisan, Laura Esquivel, Adela Fernández, Ana García Bergua, Clarissa Pinkola, Clarice Lispector, Françoise Sagan, Régine Deforges y de tradición oral. En todos ellos, los protagonistas son mujeres.

Es importante la voz de la mujer como narradora contando estas historias de humor, drama, tragedia, picardía, señaló Trejo. Es volver a la figura del cuentero de la tribu, juglar, chamán, fabulador, cuentero familiar que reunía a toda la comunidad y mantenía viva la historia oral y las tradiciones.

Era el conservador de los principios y valores de esas sociedades primarias en las que no existía la escritura, por lo que la palabra era una manera de preservar la memoria y convocar a la sociedad.

Con la evolución de la humanidad, el arte de contar cuentos quedó rezagado. Algo tan primario como hablar pasó a ser secundario, involucionó. Nuestra intención es invitar a que el público, igual que asiste a escuchar ópera, danza, música, conciertos al Palacio de Bellas Artes, también acuda y vea a narradores orales de cuentos que tienen una preparación muy formal y rigurosa, comentó Trejo.

Se cuida mucho el uso del lenguaje, los contenidos, los mensajes, otorgando a la narración una categoría artística, afirmó el director del FINO. Lo que el público viene a ver es arte, el arte de la palabra dicha oralmente. No es cuento teatralizado, no es arte con objetos, ni con escenografía, es solo un narrador contando sus historias.

La narración oral es una manera ideal de fomentar la lectura, tiene una intención artística y eso se trasmite mejor al público, lo conmueve, lo emociona, lo entristece, toca muchos sentimientos, crea un vínculo del narrador con el público; es contar con el público, no para el público.

Invitó a quienes deseen prepararse profesionalmente en el arte de la narración oral a que visiten la página www.fino.com.mx donde encontrarán información sobre los talleres que se imparten.

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