Martha Madrigal/Entrevista

Platicar con Martha Madrigal es hacer un recorrido por el México cultural de los años 70. A sus casi noventa años, la escritora recita, con voz clara y firme, sus versos, para después contar anécdotas de José Emilio Pacheco, Jaime Sabines, Emma Godoy y Margarita Michelena.

Martha Madrigal, quien ha incursionado en la poesía y el cuento, nos recibió en su casa de la colonia Balbuena. En la sala, junto a su hija y su nieta Elsa, va desgranando su vida a través de fotos, recortes de periódicos y, sobre todo, decenas de versos que sabe de memoria.

Madrigal cuenta que la viudez la llevó a escribir poesía.

“Enviudé muy joven, me quedé con cuatro hijos chiquitos. Cuando mi marido cumplió un mes de muerto, mandé a decir una misa e hice unas tarjetitas con un poema mío para invitar a los amigos a la homilía.

El poema, que era una forma de oración para él, decía:

Ese día que te perdí, fue para mí un cruel castigo, pero un premio recibí, porque vives más en mí que cuando vivías conmigo. Y si privada me vi de aquel amor que contigo tan dichosa compartí, sé que estás feliz así, porque en mi pecho te abrigo, y estás más cerca de mí, más que cuando estabas vivo.

Con eso empiezo a escribir. Era mediados de 1971 y a las personas, sobre todo a las viudas, les gustó tanto el poema que me pedían más y más tarjetas”.

La escritora señala que, a partir de eso, Ignacio Solares la invitó a participar en un suplemento del periódico Excélsior, en el que “todavía me pagaron” – cuenta entre risas-.

De ahí vino su primer libro de poesía: “Me gusta escribir poesía” (1978), que se presentó en el Museo de la Ciudad de México. Luego siguieron siete libros más de cuento y poesía, incluyendo un libro para niños editado por Conaculta, así como participaciones en varias antologías y poesías inspiradas en los signos del zodíaco.

“Con la poesía se  me abrió un mundo. En los 70, me invitaban mucho al programa de televisión de Jorge Saldaña y la gente hablaba para felicitarme”, dice mientras nos enseña los recados que el público le dejaba.

Para Madrigal, la poesía está en todos lados y todo es fuente de inspiración: “El poeta escribe de todo. Yo me inspiro en cualquier cosa; y escribo en servilletas, en cualquier lugar y momento. Una vez escribí un poema durante un concierto de Bellas Artes; tomé el programa y escribí el poema mientras tocaban”.

Martha Madrigal es una poeta autodidacta, que aprendió a escribir leyendo, “en la escuela me ponían a leer a Santa Teresa de Ávila y a Sor Juana”, y es que, como nos dijo su hija, nació con ese don: “algunas amigas de mi mamá que estudiaron literatura la han felicitado por su facilidad innata de escribir”

Esto se manifiesta en el hecho de que ganó un concurso de haikus, en el que Octavio Paz era uno de los jurados. “Una hija me dijo que en el Excélsior había salido una convocatoria de haikus. Yo no quise participar, pero ella lo mandó y salió ganador. Yo aprendí a escribir haiku leyendo mucho a Tablada”.

La poeta, que aunque nació en la CDMX tiene orígenes chiapanecos, recuerda cómo conoció a Jaime Sabines y a otros escritores de la segunda mitad del siglo XX.

“Sabines era mi amigo. Era una maravilla de persona: amable, sencillo, romántico, tierno. Lo conocí porque fui a entrevistar a su hermano que era gobernador. Como no estaba el gobernador, pero si Jaime, pedí que me dejaran entrevistarlo. Nos pusimos a platicar, le dejé mi primer libro y nos hicimos amigos; cuando murió le escribí una carta que leí en un homenaje que le hicieron”.

También conoció a José Emilio Pacheco. “Yo Iba a reuniones con escritores y en una comida para celebrar los 50 años de la Colonia Condesa, Pacheco nos dijo: “mis queridos amigos poetas, les voy a pedir un favor: nunca usen el gerundio, es lo peor”.

Pero sin duda, uno de los mejores momentos de su trayectoria fue cuando Emma Godoy la felicitó: “No sabes quién fue Emma Godoy para mí, que ella me felicitara fue una locura”.

La obra de Madrigal no solamente se ha publicado en México, pues tiene poemas traducidos al francés y al inglés. Sus textos también han llegado a España.

“Fui a España con un grupo de poetas para recitar en el Ateneo de Madrid. Nos invitó un coordinador de un colegio de Carolina del Norte”, señala mientras nos muestra las invitaciones y las notas de prensa.

Madrigal sigue publicando. El año pasado le reditaron su primer libro de cuentos  “La rata y los geranios”, que se presentó en el Centro cultural Israelí. Asimismo, la editorial Tinta Nueva prepara una antología que va a salir próximamente.

Igualmente, grabó un disco con sus poesías acompañada de la música del flautista Horacio Franco.

“He hecho mucho más de lo que yo imaginaba”, dice rodeada de sus recuerdos.

Antes de despedirnos, le pedimos un consejo para las nuevas escritoras.

“Pongan toda el alma en lo que escriben, todo su ser, su sangre; aunque sean tres líneas, pero que se note que en esas palabras hay vida, hay dolor, sentimiento y esperanza”.

Conoce a Martha Madrigal

  • Libros publicados: Me Gusta Escribir Poesía, Cónclave de Signos, Los Chiquitillos 1 y 2, Enamorada Travesía, Carnaval de Animales, Haikus, Poesía a la muerte y Frondas, alas y corolas.
  • Grabó un disco con haikus y poesía amorosa en colaboración con Horacio Franco.
  • Colaboradora de Difusión Cultural del IPN y jurado en concursos estudiantiles de declamación de la SEP y de literatura infantil del INBA.
  • Presentó obra poética en el Ateneo de Madrid, en la Embajada de México en España, así como en diversas universidades y casas de cultura de la República Mexicana.
  • Obtuvo mención especial en el primer concurso de haiku en español convocado por la Embajada de Japón en México y Japan Airlines. Integraron el jurado: Octavio Paz, Sergio Mondragón y Jesús Kumate.

¡Gánate un libro de Martha Madrigal! Próximamente te diremos cómo.

Escucha su poesía en su voz

 

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