No hay problema en ser madre y escritora.- Dolores Castro

Información tomada del boletín del INBA.

“Cada mujer finalmente tiene aspiración de ser madre, pero, por otra parte, puede tener necesidad de escribir y de expresarse. No creo que haya ningún problema en ser madre y escritora; yo tuve siete hijos y publiqué varios libros”. Así dijo la poeta Dolores Castro, quien el próximo martes 8 de mayo participará en la mesa especial Maternidad y literatura. Una discusión desde el feminismo junto a las escritoras Irma Pineda y Tania Tagle en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.

“No creo que haya mucha expresión de la maternidad en la literatura, porque la época ha cambiado mucho las cosas”, dijo la autora de Algo le duele al aire, quien nació en Aguascalientes el 12 de abril de 1923. Estudió Derecho y la maestría en Letras Modernas en la Universiad Nacional Autónoma de México; Estilística e Historia del Arte en la Universidad Complutense de Madrid; Lingüística y Literatura en la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior y Radio en el Instituto Latinoamericano de Comunicación.

A sus 95 años, Dolores Castro sigue firme en su posición de que ser madre no le impidió dedicarse a su profesión como escritora y poeta. “Ser escritora, a cualquier edad, me ha dado la posibilidad de leer mucho, es decir, de comunicarme con las mejores personas de todos los siglos. Segundo, de expresarme yo, porque quien se expresa debe de tener, primero, una consciencia clara de lo que es, de lo que quiere ser y de lo que querría haber sido. Considerar todo esto es muy importante en una vida; mientras más larga, se tiene más obligación de pensar en esto, de recordar, porque la memoria también es como el tesoro verdadero de cada persona y ahí está lo que tenía más intensidad en cuanto fue vivir”, afirmó Castro.

Por su parte, Irma Pineda, nacida en Juchitán, Oaxaca, es poeta y traductora zapoteca. Estudió la licenciatura en Comunicación y la maestría en Educación y Diversidad Cultural. Ha participado en diversos encuentros internacionales de literatura y poesía como el Congreso sobre Oralidad y Literatura, el Festival Mundial de Poesía en Venezuela, el Festival Internacional de Poesía de Medellín (Colombia), entre otros. Fue presidenta de la asociación Escritores en Lenguas Indígenas A. C. (ELIAC). Su obra aparece en diversas antologías como Guie’ sti’ diidxazá /La flor de la palabra (UNAM, 1999).

En entrevista, Pineda dice que ser madre y poeta es como estar en la cuerda floja haciendo malabares. “En mi caso, yo decidí ejercer la maternidad y al mismo tiempo quería seguir escribiendo, aun teniendo una red de familia y amigos que facilitaron el proceso y siempre constituyeron una red de apoyo. Yo quería estar con mi hijo y educarlo como yo pensaba que deberían ser algunas cosas, pero al mismo tiempo estaba presente la idea de crear, escribir y todavía trabajar y ganar el sustento de la casa”.

En el libro De la casa del ombligo a las nueve cuartas, Irma habla de su maternidad y del ciclo de vida desde el punto de vista de los zapotecos. “Lo escribí cuando estaba embarazada, la primera parte del libro hablo del proceso de gestación, del alumbramiento, del vínculo de madre e hijo, de la cultura y de la llegada de un nuevo ser”, comentó la poeta.

“La visión de la maternidad en la cultura ha cambiado, porque actualmente la mayoría de las mujeres están teniendo acceso a la educación, ya no es este proceso que veíamos antes: ‘creces, te casas y tienes hijos’. Ahora hay otras preocupaciones, como el crecimiento profesional e incluso se habla de no querer ser madres. Se ha ido transformando la idea que teníamos culturalmente de la maternidad, e incluso el proceso de alumbramiento, porque antes solíamos tener un vínculo con las parteras o las comadronas”, agregó Pineda.

Irma Pineda dice que la literatura sirve “como una forma de resistencia y demanda para mejores atenciones en la maternidad y también para conservar los conocimientos tradicionales, prácticas ancestrales que recolectamos de las tías y abuelas, que quizá ya no se practican hoy en día, pero las vamos escribiendo para que se conserven como una especie de memoria y eso también es una forma de resistencia”, concluyó Irma Pineda.

En esta mesa especial también estará presente Tania Tagle, ensayista, editora y activista. Becaria en el área de ensayo de la Fundación para las Letras Mexicanas, su trabajo ha sido publicado en las antologías El silencio de los cuerpos (Ediciones B, 2015) y Arbitraria (Ediciones Antílope, 2015) y en diversos medios nacionales e internacionales como Letras LibresTierra AdentroEste PaísSin Embargo y Cuadrivio.

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