Palabras entrelazadas/ Diario del Covid II

Hoy publicamos la segunda parte de «Palabras entrelazadas» un diario escrito por siete escritoras mexicanas para plasmar la pandemia del Covid-19. Se trata de Daniela BecerraMaru FalomirSandra García Bringas, Rebeca OrozcoRaquel StolarskiMarina Talanquer Laura Vit.

«Los días se siguen, dando paso a uno nuevo, distinto e idéntico. ¿Quién lo dijo?, ¿dónde lo leí?, ¿qué serie anodina vimos anoche?, ¿con qué ocupamos nuestra mente con tal de olvidarnos de números y estadísticas?»

18 de abril

Laura

Mirar por la ventana. Siempre en espera de algo inesperado, sorprendente y decisivo. Frente a mí un tercio de la ciudad. A lo lejos los volcanes marcando el horizonte, debajo, lo poco que queda del lago brillando como un listón de plata, y después el Monstruo, la Ciudad de México. Ha pasado mucho tiempo, mucho. De las escritoras sé cachitos de sus días, quisiera ofrecerles un café oloroso, un panqué horneado al calor de la amistad sincera, ¿qué estarán haciendo este sábado que parece martes? No, domingo, ¿o miércoles?

Rebeca

Miro las palabras de quien mira un volcán que no da la cara y a través de ellas puedo oler el café y los panqués y escuchar las charlas que aún resuenan en mis oídos.

Sandra

Se entrelazan las palabras, los aromas se imaginan y se presta la mirada para ofrecer otra perspectiva al encierro, al ruido o silencio que a cada una rodea.

Miradas a El Monstruo desde lo alto, miradas de tierra y niños, miradas de agua y nada más, miradas de orquídeas. Olores a café con avellanas que envuelven.

Palabras enlazadas que, a ratos, nos salvan de la soledad.

Maru

De nuevo, el viento de cuaresma que no acaba. Aún así almorzamos en la terraza donde el bebé admira las ramas mecerse. El viento se encargará  de llevar el aroma del café y las tostadas francesas a donde las escritoras enlazan palabras sobre volcanes ancestrales, rosas que se cuentan, lágrimas que suspiran para que pase el tiempo sin tiempo, recetas que se comparten y quehaceres que parecen no acabar nunca.

20 de abril

Laura

Los días se siguen, dando paso a uno nuevo, distinto e idéntico. ¿Quién lo dijo?, ¿dónde lo leí?, ¿qué serie anodina vimos anoche?, ¿con qué ocupamos nuestra mente con tal de olvidarnos de números y estadísticas?

Raquel

Un tiempo elástico que transcurre raudo, arrebatando los momentos para realizar aquellos planes trazados para el día, que ya mutó en semana. Pensaba dibujar, pero cociné una sopa.  De las sobras del pescado surgió un entremés, y entonces se me olvidó escribir.  Tan lento es el tiempo del encierro que, por no saber cuándo termina, se pierde la cuenta de los días. ¿Es un hechizo para no pensar?

Me pregunto cómo será el después y lo primero que siento es miedo. Miedo al otro, a la cercanía de un aliento ajeno y, por instinto, me retraigo.  ¿Volveremos de nuevo a un encierro voluntario? ¿Se llegará a convertir la reclusión en nuestro paraíso perdido?

Marina

Mientras todo se sucede, del otro lado de la ciudad, los mayores envejecen. Pierden a ratos la cordura. Otros ojos los contemplan, se entristecen. Callan  las palabras. Frente a todas se esparce la nostalgia.

Laura

Yo no pienso en el futuro. He hallado un nicho que casi me agrada. Limpio con fervor, desarrugo hasta dejar la prenda tersa, enjabono por el haz y el envés. Tallo hasta sacar la mancha. Empeño fundamental en mi vida. Deshacerme de la mácula en mi horóscopo. He fundado con mi esposo un nuevo reino de dos, sin nadie más. Él y yo mirándonos a los ojos. Sin voces ajenas, interrupciones ni banalidades. En esto somos iguales. Él resiste, yo insisto; yo sugiero y juntos lo llevamos a cabo. No hay rivalidad ni escalafón en esta supervivencia. Estamos para ayudarnos. ¿Por qué querría dejar este Jardín del Edén? No por eso me olvido de aquellos a los que miro desde mi ventana.

Daniela

En otras casas, los adolescentes añoran las fiestas, los roces, los ligues, la seducción; los desvelos, el estadio de futbol, las invitaciones a Valle de Bravo. Añoran tener la casa llena de amigos y apretarse todos en el sillón del estudio a ver una película mientras describen los besos de las chicas ¿Qué vendrá después?

Y en otra casa mi madre aplaza la fiesta de noventa años de su novio. Mami, hazte a la idea, esto durará mucho tiempo, le digo. Y ella contesta, a nuestra edad no es tan fácil, no se tiene tanta vida por delante.

Y a mí se me va el tiempo en lavar ropa, aspirar pisos, caminar kilómetros. Y me pregunto si no empieza a gustarme haber retomado el dominio de mi casa. Y me pregunto si mi mente entra en pausa mientras limpio y trapeo. Pero los sueños son inclementes. Los insomnios largos. La colitis se expande. Las preocupaciones se extienden. Habrá que borrarlas con fibra y detergente. Seguir tallando para olvidarlas.

Maru

Poco a poco las escritoras aprendían a vivir de otra manera. La espera, el miedo, el silencio arremetido en los rincones. La monotonía de los días diluidos como agua. Largas noches cuajadas de dudas y llantos callados. El ciberespacio y sus aparatos dando cuenta de lo que ocurre afuera; la escritura, la meditación, la escoba y el trapeador, de lo que ocurre dentro. En tanto la tierra, los océanos, las plantas y los animales susurran con su presencia, lo bien que se está en esta primavera que no conocían.

Sandra

Los truenos interrumpen el arrullo de la secadora. El olor de ropa limpia se mezcló esa noche con el aroma de la lluvia que caía.

Lluvia.

Diluvio.

Caudal que saque a flote las palabras aunque las deje regadas a lo lejos.

Para que germinen.

21 de abril

Laura

No sé si a ustedes les pase que de pronto se encuentran recordando momentos ya lejanos, sin explicación de cómo llegaron ahí. Lugares, instantes y personas que uno sentía como “en la punta de la lengua”, que bastaba con estirar la memoria, como quien estira la mano,  para recuperar todo aquello. La infancia, la familia ahora extinta… eso pesa. Me pesa a mí. No tener a quién preguntar cómo sucedió, quién lo dijo, ¿por qué nadie me ayudó?

Sandra

Recordando momentos, alguna llegó al mar, queriendo recordar eso que le contó de niña.

Marina

Otra, de súbito, se encontró frente a sus ojos con ese mismo mar, ¿o sería otro?, y con ella misma vuelta ovillo tratando de atrapar al sol sobre la piel. Atrapar al sol, al mar, y al instante, que sabía fugaz como su memoria. Inexistente, como un erizo de púas doradas.

Laura

Ayer supe que aquel martes que nos despedimos después de haber ajustado verbos, puntos y comas, en México ya había doce contagios de COVID19.

23 de abril

Maru

Un ser microscópico  y desconocido se inoculó en una persona humana y luego en dos y luego en tres… después fueron cientos, miles. La ola de contagios inició en China y con su reverberancia llegó hasta nuestro país sin remedio. Ese mar de gotas infectadas se esparció sin control. El mundo se volvió pequeño. Nosotros lo hemos hecho pequeño y endeble matando cada día la diversidad y trastocando el equilibrio. Vino el encierro, la pausa, las imágenes y los sonidos a toda hora dando las noticias como un parte de guerra que, en realidad, estamos librando contra nosotros mismos. 

Raquel

Gotas invisibles de saliva dispersan por el mundo su carga microscópica de destrucción.  Un tsunami en cámara lenta, en su aparente inmovilidad engulle, sofoca, aísla y termina por arrancarle a los muertos su última dignidad.

La ilusión de agregar al pasado y al presente un atisbo de futuro, está en aferrarse con las uñas al tiempo, esperando la llegada de una cura.

25 de abril

Laura

Al amanecer tuve un sueño. S me prestaba una botellita mágica de perfume. Llena a más de la mitad. Era cilíndrica, con franjas esmeriladas, que alternaban con otras de vidrio transparente. En las diáfanas aparecían palabras que no alcanzaba a leer por girar muy rápido. Recuerdo una letra E. Llévala contigo un rato, me explicaba S, hasta que en la última aparezca tu felicidad futura, se verá muy clarita. Yo la guardaba en la bolsa del chaleco que llevaba puesto. Al moverme sentía su peso. Pasaban cosas confusas como sucede en los sueños, y al fin la sacaba para conocer mi felicidad. El frasco estaba vacío.

Raquel

¡Ay!, quizá la felicidad está en tener la botellita y no en el contenido, que es un enigma.  Escucha su música, algo está diciendo.

Maru

¿Será la felicidad esa legendaria búsqueda de un estado continuo de exaltación sin tormentas?  O, tal vez,  nada más, es el recuerdo de esas gotas mágicas y ambarinas que van cayendo en el cristal de nuestros recuerdos. A veces, miramos atrás y descubrimos cuántos momentos fuimos felices y a veces con algo tan pequeñito, tan pasajero, tan entrañable.

26 de abril

Sandra

Soñar un frasco de perfume donde aparecería la felicidad. Vacío.

¿Qué quería decir?

Lenguaje inconsciente de símbolos que transcurre en otro tiempo, mensaje abierto a la interpretación, semilla de curiosidad.

¿Y si la felicidad está en hacer la pregunta? ¿Y lanzarla? Y recibir interpretaciones que son historias tejidas a mano. Algo así como contar cuentos, aún con lágrimas en los ojos.

Decir el mundo.

Compartir un sueño que despierta en las otras el deseo de salvar.

Salvarse en la interpretación, salvar la memoria, moldear una botella de vidrio que fue arena.

¿Sería ese el perfume de la felicidad?

Laura

Me consuela haber vivido una existencia florida.

28 de abril

Rebeca

¿Mañana cómo será? La felicidad es hacer la pregunta y no esperar nada.

Semblanzas de las autoras

Daniela Becerra Desde niña se refugia en las palabras leídas o escritas, los cielos y la imaginación. Ha publicado en Reforma, El Financiero, Harpers Bazaar, Elle, Literal Magazine y Nagari, entre otras. Editó Alcanzar el vuelo.Responsabilidad social en las empresas, publicado por Cemefi. Es licenciada en Comunicación y cursó la maestría en Desarrollo Humano en las organizaciones

María Eugenia Falomir Estudió Antropología Social y Maestría en Ciencia Política. Andando por el camino de las Ciencias Sociales, se topó con la Literatura. Sintió el gozo de escudriñar las palabras y jugar con ellas y vislumbró una nueva manera de abordar la realidad, sin ataduras. Publicó en Editorial Planeta su primera novela “Cuando Llegue la Lluvia”.

Sandra García Bringas Albert Considera que universo es lenguaje. Disfruta escuchar, leer y escribir historias, sobre todo en invierno. Sus hijos son su inspiración para decir el mundo. Estudió Educación en la Universidad Iberoamericana y trabaja desarrollando material educativo.

Rebeca Orozco Estudió Ciencias de la Comunicación Social. Inició su trayectoria profesional escribiendo guiones de radio y televisión, continuó con una obra de teatro antes de escribir su primer volumen de cuentos: Azul rey, azul reina. Incursionó en la literatura para niños con  libros de historia, de ahí brincó a la novela histórica para todo público. Su última novela dedicada a Rosario Castellanos la ha llevado a viajar por la República Mexicana difundiendo su poesía. Ya nos sorprenderá con la armoniosa novela que  ahora escribe.

Marina Talanquer Estudió la Licenciatura de Periodismo y Comunicación Colectiva en UNAM y la Maestría en Creación y Apreciación literaria en Casa Lamm. En su primera novela, Solo queda despedirse aborda el tema de la Guerra Civil  y el exilio español en México desde una mirada íntima y poética.

Raquel Stolarski (México, 1948) Apasionada abuela de tres niñas. Dedicó sus primeros diez años de vida profesional a la psicología social. Luego, durante cuatro décadas ha creado esculturas en vidrio. exponiendo en México y en el extranjero.  Su obra ha  sido motivo de diversos reconocimientos; destacan la medalla de oro en el concurso internacional de arte en vidrio,“Kristallnacht ’91”y la presea “Magnus Laurentius Medices” por el quinto lugar en escultura, en la Bienal de Florencia.  En los últimos años se enfrascó en el aprendizaje del oficio de escribir, la más difícil de todas las profesiones. Anhela contar, en una novela, las aventuras y desgracias de un héroe fallido.

Laura Vit Es mexicana del entonces D.F. Estudió Biología y años después Literatura en la  UNAM. Escribió cuentos hasta descubrir el placer de narrar largas historias. Procura no acumular dos días sin dedicarse a ello. En esta  primavera atroz del 2020 se ampara bajo el manto que le ofrece la palabra. Es autora de Giordano Bruno. Forastero en el Universo y Demonio del medio día.

Un comentario sobre “Palabras entrelazadas/ Diario del Covid II

  • el 01/07/2020 a las 6:53 pm
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    Me encanta!!!
    Sigan escribiendo!

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