Poemas de Odette Rodríguez

 Odette Rodríguez Ibarra (CDMX) escribe desde poemas completos hasta pequeñas frases de reflexión: «La gente que no me conoce o que me conoce muy poco y me ha leído, a veces tiene la opinión de que soy un tanto feminista o radical, en realidad sólo son mis perspectivas, al final eso es la vida, cada quién asume su realidad desde su trinchera y desde sus experiencias, entonces sí, soy feminista y a veces radical si esa es la etiqueta, porque así me he formado, como una mujer libre, expresiva, madre soltera, que ha luchado por una vida tranquila y buena, que tiene un montón de cosas que ofrecer y hacer».

Te dejamos algunos de sus poemas:

 

 

Mujer luciérnaga.

Soy como la lluvia de verano,

Soy como las llanuras que reverdecen,

una fruta madura a punto de caer del árbol.

Soy dueña de inviernos y primaveras, dibujante del viento,

cazadora de mareas.

Mi corazón igual que mi razón no se han educado.

Soy niña de temple valiente, que se deslumbra con lo profundo del

mar, el olor a verde de las hojas, el color de las montañas y el

sonido del amor.

Ya no me desilusiono,

No me envuelvo en las mentiras,

no pertenezco a los celos.

A ratos estoy triste y salgo a caminar la vida sin lamentos, atesoro

los recuerdos.

Soy el aire que acaricia tu cara y en verano te llena de frescura

el alma.

Soy la mujer que siente,

Pensante, valiente,

Como luciérnaga su camino enciende.

RiO.

Mujer sin nombre.

Como escultor usaste amor para moldear mis sueños.

Tus manos, tus labios y el resto de tu cuerpo se dedicaron a

moldear mi espalda, mis senos, mis muslos, mis hombros,

mi cara.

Ahora soy una mujer de bronce, de piedra, de óleo, de

arcilla, con memoria contenida.

Vivo posada en tu jardín;

la lluvia, el sol y las estrellas son mis compañeros fieles.

La intemperie carcome mi exterior hasta llegar al corazón.

A veces tu recuerdo me enfurece,

me hace llorar todo el día.

Me lastima tu despojo, tu insensible desinterés…

Después de haberme moldeado, un nombre me hubieses

dado!

Soy «la mujer de tu vida»,  así como muchas otras, a las que

olvidaste amar, las que olvidaste nombrar.

RiO.

La experiencia del olvido.

Junio 2019

Que todo permanezca con el brote de las flores, con el caer de la

lluvia y la calidez del alba.

Aquel antiguo poeta entre sus versos me enseña a brotar sobre la

tierra.

Aprendí amar la inmensidad! A veces eterna, a veces fugaz.

Me han amado hasta en los sueños, en las ganas y el deseo.

He llegado a la locura, a la furia compartida que se cruza de

caricias.

He soñado entre besos, entre risas, amaneceres y las más grandes

mentiras.

Me pronuncio en libertad…

Continúo amando en otros la calidez oculta, la dualidad sensible

de los cuerpos frente a frente, y esa ligereza de mis pasos por la

vida.

Mi cuerpo ya flota libre, vívido y con exaltos deseos de continuar

el insomnio, con ganas de observar  la muerte, convertida en hojas

caídas, en recuerdos, en cenizas.

 RiO.

 

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